Todos sabemos caminar

Una de esas reflexiones de viajes largos de coche.

Todos sabemos caminar.

Es el título oficial de la reflexión. Y un mantra para cuando me invade la inseguridad.
Pruébalo.

Es algo así: cuando somos pequeños nuestros padres nos enseñan a caminar.
No existe, ni en su cabeza de padres ni en la nuestra de niños, la opción de que no estemos hechos para caminar.

Da igual si se nos da bien o mal.
Da igual si tardamos más o menos en aprender.
Todos aprendemos a caminar.
Y a no ser que tengamos un problema físico real, a cierta edad todos caminamos y lo hacemos de manera automática.
No dudamos si se nos da bien o no caminar.
No dudamos si es nuestra pasión o nuestro miedo.
Qué tontería.
Nadie va por ahí en una silla de ruedas pudiendo caminar.
Y sobre todo, nadie cargaría con el peso de nadie porque, pobrecito, es que no se le da bien caminar.
Qué tontería.

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La música en el taller

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